Aleksandar Sekulić admitió en la sala de prensa del Palau que el Barça perdió «la confianza» y «la compostura» en el último cuarto del 81-88. Tomas Masiulis, al otro lado, destacó a un Žalgiris que perdía de diez y no entró en pánico.
Aleksandar Sekulić no necesitó rodeos para señalar dónde se le escapó la noche. «Durante tres cuartos, básicamente, parecía que lo teníamos todo bajo control. Pero entonces nos pasó este último cuarto», resumió el entrenador del Barça en la sala de prensa del Palau Blaugrana, poco después de perder ante el Žalgiris Kaunas (81-88) en la cuarta jornada de la Euroliga. Antes que él había hablado Tomas Masiulis, que contó el mismo partido desde la otra orilla: la de un equipo que perdía de diez y no se rompió.
Las dos ruedas de prensa explican la misma noche con palabras opuestas. Para Sekulić, fue una pérdida de urgencia y de confianza; para Masiulis, una victoria de carácter. El marcador de los últimos diez minutos, 16-33, les da la razón a los dos. Lo que pasó en la pista lo tienes en nuestra crónica del partido; aquí, lo que se dijo después.
El técnico azulgrana describió un partido muy físico en el que, según explicó, el Barça supo protegerse durante la mayor parte del tiempo de las ventajas que conocía del rival. El problema llegó al final, cuando el Žalgiris encontró a sus tiradores. «No respondimos bien. Su mejor tirador tuvo tiros relativamente fáciles, los metió y nos pusimos nerviosos. Perdimos la confianza, perdimos la compostura», admitió.
Él mismo puso la cifra: el Žalgiris anotó cinco triples en siete intentos en el último cuarto. Las jugadas oficiales lo confirman, con dos de Carsen Edwards y uno de Dustin Sleva, Edgaras Ulanovas y Marius Grigonis. «Lo que eché de menos en el último cuarto fue sentido de urgencia. No lo tuvimos y dejamos que el rival hiciera lo que quisiera», añadió, antes de enumerar errores básicos: el rebote, la defensa uno contra uno y la comunicación.
Preguntado por la falta de regularidad de un equipo que todavía se está haciendo, Sekulić evitó escudarse en el calendario. «No quiero ser alguien que se queja y habla del proceso», avisó, aunque reconoció que pasar por malos momentos forma parte de construir un equipo nuevo. Su diagnóstico fue más concreto: «Teníamos el partido más o menos bajo control durante 30 minutos, ejecutando casi a la perfección, y luego perdimos la concentración. No somos constantes. Y la constancia no es solo de partido a partido: tiene que ser de minuto a minuto».
También habló de lo que pasó dentro del grupo cuando el partido se torció. «Les dije a los jugadores que, cuando empiezan los malos momentos en un partido, tenemos que mantenernos unidos. Y creo que, en algunos momentos de este último cuarto, nos desmoronamos. Dejamos de creer en lo que estábamos haciendo», confesó.
Kevin Punter se quedó en 9 puntos y Sekulić lo atribuyó a que los rivales ya se han adaptado a él, que venía de partidos muy buenos. «No puedo decir que en ataque estuviéramos mal; podíamos hacerlo mejor como equipo», matizó. Sobre Tosan Evbuomwan, que debutó con 8 puntos tras recibir el alta ese mismo día, pidió paciencia: «Básicamente ha estado con nosotros cuatro días: tres entrenamientos y un partido». Y desveló que a Umoja Gibson, que jugó algo más de cinco minutos, le costó mucho jugar por una pequeña lesión sufrida en un entrenamiento.
El elogio de la noche fue para Juan Núñez. «Está entrenando extremadamente bien y por eso es una gran ayuda para nosotros. Creo que va a ser un jugador muy importante en el futuro del Barcelona», dijo del base, que, como recordó su entrenador, ha perdido mucho tiempo por lesiones.

Al otro lado, Masiulis empezó por la grada y el vestuario. «Felicidades a nuestros jugadores y a nuestros aficionados por la victoria, porque hemos mostrado carácter, nos hemos mantenido unidos en el último cuarto y no hemos entrado en pánico, y estábamos a menos diez», dijo el técnico lituano, que situó la clave en la confianza: «Creímos en nosotros mismos, y creo que esa fue la clave hoy».
Preguntado por su capitán, Edgaras Ulanovas, autor de uno de los triples del último cuarto, Masiulis lo describió como el jugador de los momentos difíciles. «Es un jugador muy experimentado. Tenemos otros, pero él sabe cuándo dar un paso al frente y no tiene miedo de estos momentos difíciles. (…) Puede jugar en dos posiciones, de cuatro y de tres. (…) Estamos contentos porque es nuestro capitán y sabe jugar este tipo de partidos», explicó.
El Barça no tiene tiempo para darle vueltas. Con dos victorias y dos derrotas en la Euroliga, recibe al Valencia Basket el domingo 11 de octubre a las 19:00 en la Liga Endesa, un partido que tienes en nuestra previa de la jornada. Sekulić ya marcó el camino: «Tenemos que tomarnos este partido como una lección y aprender de los errores. No tenemos mucho tiempo, pero si tenemos que encontrar una cosa que mejorar para el próximo partido, lo haremos. No es fácil, pero tenemos que hacerlo».
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