El Valencia Basket (6-3) promedia 97,1 puntos, diez más que la media de la Euroliga, pero suma un -27 en los últimos cuartos de los nueve partidos. Tras el 98-94 del Palau Blaugrana, tres derrotas por doce puntos en total apuntan al mismo sitio: el cierre.
Descanso en el Roig Arena: Valencia Basket 59, Olympiacos 34. Veinticinco puntos de ventaja que parecían definitivos. El partido acabó 97-102 tras una prórroga. Es la imagen más extrema de lo que le pasa al equipo de Xavi Albert en esta Euroliga, pero no es la única.
Tras caer 98-94 en el Palau Blaugrana, el Valencia Basket (6-3) es uno de los siete equipos con ese balance, a una victoria de Panathinaikos y Olympiacos (7-2). Tiene, además, la quinta mejor diferencia de puntos de la competición (+56). Con esa foto fija, la pregunta no es qué hace bien, sino qué le pasa cuando el reloj se acerca al final.
Lo que funciona está a la vista. El Valencia promedia 97,1 puntos, diez más que la media de la competición (87,1), y es el equipo que más tira por partido (71,6 lanzamientos) y el que más veces pisa la línea de tiros libres (22,4 intentos). Además cuida el balón: 10,3 pérdidas por noche, solo el Hapoel hace menos.
En el Palau lo demostró otra vez. Acertó 12 de 25 triples y perdió el balón cinco veces, su mejor registro del curso, pero el Barça (ganó 98-94) se llevó el primer cuarto por 30-25 y el último por 29-26. Armoni Brooks fue el máximo anotador del Valencia, con 26 puntos. Fue una derrota de equipo competitivo, a cuatro puntos y con el partido abierto hasta el final.
Los parciales cuentan otra historia. En los nueve partidos, sin contar la prórroga, el Valencia suma +34 en el primer cuarto, +19 en el segundo y +35 en el tercero. En el cuarto, un -27. Allí anota 22,1 puntos y recibe 25,1, cuando en los tres periodos anteriores promedia entre 23,4 y 26,0.
Perdió el último cuarto en siete partidos, empató uno y solo lo ganó ante el ASVEL. Llegó a él con ventaja en siete encuentros: cinco acabaron en victoria, pero en los otros dos, Olympiacos y Maccabi, se le fueron por cinco y tres puntos. Con el Barça (-1 tras tres cuartos) añadió una tercera derrota por cuatro. Entre las tres suman doce puntos de diferencia.
Conviene matizarlo. Parte de ese -27 es gestión de rentas: contra el Hapoel entró al último cuarto con +17 y contra el Paris con +13, y cedió solo seis y dos puntos en el último cuarto. Y cuando el partido pedía cerrar, supo hacerlo, como en el 11-2 final ante el Fenerbahçe (86-78).
El calendario no le da tiempo para el análisis. El domingo 1 de noviembre, a las 18:00, visita al MoraBanc Andorra en la Liga Endesa, y el jueves 5, a las 20:30, juega en Milán, un rival que llega con un 1-8. Un equipo que ya domina tres cuartos de cada partido gana más con mejorar el último que con cualquier ajuste en un ataque que ya es el mejor de la Euroliga. Como se contó en el análisis previo al Palau, el Valencia sabe cambiar de piel; ahora le toca hacerlo cuando importa.
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