El Valencia Basket llega al Palau con un 6-2 en la Euroliga, tres victorias en tres salidas y el ataque que más anota de la competición. Lo hace con un reparto coral, en el que cuatro jugadores pasan de los 11 puntos de media, y con el recuerdo del 89-86 que ganó el Barça en la Liga Endesa.
Ocho asistencias y 49 rebotes. Con esa receta, tan poco habitual en él, el Valencia Basket derrotó el martes al Fenerbahçe (86-78) en la octava jornada de la Euroliga. Es un equipo que reparte casi veinte asistencias por noche y que, cuando hizo falta, ganó de otra manera. Esa capacidad de cambiar de piel es lo que el Barça tiene que estudiar antes del viernes, a las 20:30 en el Palau Blaugrana.
La idea que ordena este análisis cabe en una frase: el Valencia no depende de nadie, y por eso es difícil de preparar. Llega con un 6-2, con una victoria menos que el líder, el Panathinaikos (7-1), y se presenta en Barcelona con un Barça que es 5-3 y llega de ganar en Múnich (84-88). El duelo español de la jornada, que ya repasamos en la previa de la R9, enfrenta a dos equipos que saben ganar lejos de casa: el Valencia, tres de tres; el Barça, tres de cuatro.
El balance del Valencia tiene una rareza: sus tres salidas son tres victorias. Ganó en Estambul al Beşiktaş (94-96), en Villeurbanne al ASVEL (92-105) y en París (93-104), con ventajas de dos, trece y once puntos. En su pista, en cambio, firma un 3-2, y las dos derrotas fueron ajustadas: 97-102 ante el Olympiacos y 88-91 ante el Maccabi.
Lo dirige Xavier Albert, y su equipo tiene un carácter reconocible: rotación larga y poca dependencia de un solo foco. Ninguno de sus cuatro máximos anotadores llega a los 24 minutos por noche.
El resultado de esa fórmula es el ataque que más anota de toda la competición: 780 puntos en ocho partidos, 97,5 por noche. El Barça es el quinto, con 719. La defensa, en cambio, es normal: concede 90,0 de media, lo que deja una diferencia de +60 que solo supera el Panathinaikos. A nuestro juicio, ese equilibrio entre lo mucho que anota y lo bastante que concede es lo que explica su posición.
Si hay un nombre propio, es el de TJ Shorts. El base ha sido titular en los ocho partidos y promedia 17,9 puntos y 5,8 asistencias en 23 minutos, con una valoración de 21,1. Su mejor noche fue en París, hace una semana: 25 puntos, 9 asistencias y 34 de valoración. Su noche más baja, ante el Maccabi, fue de 9 puntos, y aun así el Valencia perdió por solo tres.
Detrás de él, el reparto es coral. Armoni Brooks anota 13,4 y ha metido 22 de 53 triples (41,5 %); Nikola Mirotić, 13,0 en apenas 16 minutos y medio, casi siempre saliendo desde el banquillo (solo tres titularidades en ocho partidos); y Kameron Taylor, 11,5. Son cuatro jugadores por encima de los 11 puntos, y todavía queda Josep Puerto, que desde el banquillo acierta 13 de 23 triples (56,5 %).
La lectura de Mirotić es la más interesante para el Barça: rinde mucho en pocos minutos, y eso obliga a tener preparada su entrada. Con 104 puntos en 132 minutos, es el jugador de la plantilla que más puntos firma por minuto jugado.
El partido del martes sirve de ejemplo de cómo se defiende y cómo se sufre. El Valencia salió con un 19-9 en el primer cuarto, se fue al descanso con 36-25 y llegó al último cuarto con 60-46. Entonces apareció el Fenerbahçe de Šarūnas Jasikevičius, que ganó ese periodo por 32-26 y puso el partido a tiro más de lo que el marcador final refleja.
Lo que sostuvo la ventaja fue el rebote. El Valencia capturó 49 rebotes por 34 del rival, 21 de ellos ofensivos, y anotó 26 de 52 tiros de dos. Los triples no acompañaron: 6 de 23. Sako cerró el partido con 9 puntos y 10 rebotes, Brooks con 16 puntos y 7 rebotes, y Shorts con 23 puntos. Fue una victoria menos vistosa que otras, y quizá por eso más útil: la crónica de la R8 cuenta el final con detalle.
El estilo se resume en tres cifras: triples, tiros libres y rebotes. Cuatro de cada diez tiros del Valencia son de tres (11,0 anotados de 28,9 intentados, un 38,1 %), una proporción alta que mantiene con porcentaje. Pero lo que le distingue del resto no es el triple, sino la línea de tiros libres: lanza 23 por partido, mientras que sus rivales lanzan 17.
Esa diferencia nace del juego cerca del aro. El Valencia gana la pelea del rebote (39,2 por noche, frente a 36,1 de sus rivales), cuenta con 13,4 rebotes ofensivos por partido y pierde menos balones que los rivales (11,0 frente a 12,8). Son segundas oportunidades y posesiones que no se desperdician, y explican buena parte de sus 97,5 puntos.
El flanco débil está en la defensa del aro. Los rivales aciertan el 57,9 % de sus tiros de dos contra el Valencia, y solo el 35,3 % de los de tres. Dicho de otro modo: el Valencia te obliga a jugar dentro, y allí le cuesta frenarte. A nuestro juicio, para un Barça que quiera atacar el aro, esa es una puerta de entrada.
Los dos equipos ya se han medido esta temporada en la Liga Endesa, el 11 de octubre en el Palau, con victoria del Barça por 89-86. Fue un partido de dos mitades: el Valencia ganó el primer cuarto (19-26) y el último (21-26), y el Barça se impuso en el segundo (20-14) y el tercero (29-20). La diferencia estuvo en el rebote: 45 del Barça por 37 del Valencia, con 13 de Tyrese Martin.
Shorts firmó 19 puntos con un 7 de 8 en tiros libres, y el Valencia solo anotó 7 de 31 triples. Con un acierto algo mayor desde la línea de tres, el desenlace pudo ser otro.
Conviene matizar el precedente: fue un partido de Liga Endesa, hace casi tres semanas, y la Euroliga tiene otro ritmo de rotaciones. Lo que sí se repite es la lección: el Valencia perdió por solo tres puntos pese a perder la batalla del rebote.
La impresión es que el partido se jugará en tres frentes. El primero, el rebote: el Valencia gana más segundas oportunidades que casi nadie y el Barça necesita cerrar el rebote defensivo. El segundo, el ritmo: con los dos equipos entre los cinco que más anotan, quien imponga su velocidad decidirá si el partido se juega a 100 puntos. El tercero, el banquillo: Mirotić y Puerto cambian el partido en pocos minutos.
El Barça tiene además un argumento propio: llega de ganar en Milán (81-89) y en Múnich (84-88), dos victorias seguidas en la Euroliga. Esa solidez es la que necesitará ante un rival que no regala ventajas.
El viernes, a las 20:30, el Palau decide un cruce entre dos equipos que ganan fuera. Y el domingo 1 de noviembre, a las 19:00, el Barça visita al Unicaja en la jornada 6 de la Liga Endesa, con la Liga Endesa de nuevo en el calendario.
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