Aleksander Sekulić celebró el 90-87 al Maccabi Rapyd Tel Aviv, pero avisó de que al Barça todavía le falta jugar bien los 40 minutos. El técnico explicó cómo se dibujó la última jugada y pidió un Palau lleno para recibir al Olympiacos el viernes.
La última posesión tenía truco. Lo contó Aleksander Sekulić en la sala de prensa del Palau Blaugrana, poco después de que Justin Robinson clavara, a un segundo del final, el triple del 90-87 ante el Maccabi Rapyd Tel Aviv. El balón acabó en manos del base, pero la jugada empezaba en otro sitio: en Kevin Punter, el máximo anotador del Barça con 19 puntos.
«La idea era usar a KP como señuelo y, si ellos cometían un error, KP iba a quedar libre», explicó el técnico, que dejó claro que todo dependía de cómo defendiera el rival. El Maccabi acababa de empatar a 87 con tres tiros libres de Lundberg, y el Barça leyó lo que pasaba en la pista. «Los jugadores hicieron una gran lectura y, todavía más importante, metieron un gran tiro», resumió.
La victoria deja al Barça con tres triunfos y dos derrotas en la Euroliga, pero Sekulić no se quedó en el final feliz. Habló de un partido muy duro, preparado en un solo día después del 89-86 al Valencia Basket del domingo, y de un equipo que cumplió el plan aunque cometió errores. «Los jugadores dejaron el corazón en la pista, que es lo principal», aseguró, antes de añadir que, aunque hubieran perdido, no se habría ido del todo insatisfecho.
Tampoco escondió lo que le molestó. «Al final cometimos una falta innecesaria, una falta tonta, pero luego metimos un triple y ganamos el partido con ese tiro», reconoció. Por eso, cuando le preguntaron por la regularidad, fue directo: «Creo que estamos mejorando. Podemos ser mucho mejores». Y enseguida: «Un cuarto no basta. Hay que jugar 40 minutos». El matiz llegó después: «Si lo ejecutamos durante 40 minutos, creo que tendremos muchos momentos felices, pero todavía no estamos ahí».
En sus primeras palabras tras el partido ya había señalado dónde cambió. «Hicimos un trabajo bastante bueno, sobre todo en la segunda parte, controlando cosas que hicimos en la primera, principalmente el rebote y las ayudas innecesarias», dijo.
También defendió su forma de repartir los minutos en un calendario sin pausa. Su estrategia, explicó, es usar rotaciones más cortas y con más jugadores para sostener la intensidad durante todo el partido y durante toda la temporada. El acta le dio argumentos: anotaron once jugadores del Barça. «Cuando miro el marcador y veo que anotan once jugadores y que tenemos más asistencias que el rival, eso también nos ayuda», señaló.
Uno de los nombres propios fue Umoja Gibson, que salió desde el banquillo y sumó 13 puntos. Sekulić lo describió como una «navaja suiza» para atacar la defensa, por su velocidad y su rapidez, y destacó su trabajo atrás, aunque cree que puede mejorar en algunas cosas. «Para mí es un jugadorazo. Está jugando buen baloncesto y nos da lo que necesitamos de él», afirmó.
Sobre la falta de entrenamientos entre partido y partido, no se quejó. «Me encanta jugar partidos. Para mí, entrenar es prepararse para los partidos», dijo, antes de añadir que no es fácil ni para los entrenadores ni para los jugadores y que la plantilla está haciendo «un trabajo enorme».
El entrenador del Barça abrió su análisis con el rival. «El Maccabi es un gran equipo. Creo que la clasificación ahora mismo no le hace justicia, sobre todo por el calendario», dijo de un conjunto que ya suma una victoria y cuatro derrotas, y al que reconoció atletismo, calidad y talento. Lo vivido en la pista le dio la razón: el partido se decidió en la última posesión.
La grada fue el otro tema de la noche. El partido coincidió con el Galatasaray-Barça de fútbol en la Liga de Campeones, y Sekulić lo asumió con naturalidad: «El fútbol es el deporte número uno en Barcelona, así que los aficionados fueron a animar a su club favorito. Creo que si el partido hubiera sido a otra hora u otro día, habríamos tenido la grada llena». Esa grada la quiere el viernes.
El Barça vuelve a jugar en el Palau el viernes 16 de octubre a las 20:30, en la sexta jornada, ante el Olympiacos, que el martes remontó 28 puntos en la pista del Valencia Basket. «El viernes es una gran oportunidad para presentar a nuestro equipo ante un pabellón lleno, contra uno de los mejores equipos de la Euroliga», avisó Sekulić. Será la primera prueba de esos 40 minutos que reclama.
Rectificación (15-10-2026): Lundberg empató a 87 con tres tiros libres, no con dos como se decía en la versión anterior.
Contenido elaborado con apoyo de herramientas de inteligencia artificial. Más información.
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