El Barça recibe el viernes (20:30) a un Zalgiris Kaunas que ha empezado la Euroliga con una victoria y dos derrotas ajustadas. La temporada pasada, los lituanos ganaron en el Palau y en Kaunas.
Quince puntos de diferencia en el Palau y doce en Kaunas. La temporada pasada, el Zalgiris Kaunas fue un hueso que el Barça no supo roer: ganó 73-88 en Barcelona en octubre y 83-71 en su pista en abril. El viernes, a las 20:30, los lituanos vuelven al Palau Blaugrana en la cuarta jornada de la Euroliga, y el equipo de Aleksander Sekulic tiene la ocasión de cambiar esa dinámica.
Los dos llegan con trayectorias opuestas. El Barça suma dos victorias y una derrota: ganó al Anadolu Efes en casa (89-82), cayó en Dubái (94-87) y se rehízo en Estambul ante el Besiktas (82-95). El Zalgiris, en cambio, viene de dos derrotas seguidas después de un estreno brillante.
El curso europeo del Zalgiris empezó en Belgrado con una victoria de mérito. Con 72-72 en el marcador y algo más de tres minutos por jugar, Nigel Williams-Goss metió un triple que abrió la puerta del 77-83 ante el Crvena Zvezda, uno de los ambientes más exigentes del continente.
Desde entonces, los partidos se le han escapado por poco. En su estreno en casa, el Zalgirio Arena vio cómo el Olympiacos, vigente campeón, se llevaba un duelo de alternancias por 91-93, decidido en los últimos minutos por Evan Fournier. Azuolas Tubelis, con 19 puntos, fue el mejor de los locales. Dos días después, en París, el Zalgiris volvió a perder por cuatro puntos (82-78) en una noche de mal acierto exterior, pese a los 19 puntos de Carsen Edwards y a los 18 puntos y 7 rebotes de Tubelis.
Tubelis es la referencia interior del equipo de Tomas Masiulis, que afronta su segunda temporada en el banquillo lituano. Ha anotado 19 y 18 puntos en los dos últimos partidos. Por fuera, Edwards aporta el anotador capaz de cambiar un partido en dos minutos. El estadounidense, además, llega tras la multa que le impuso el club por conducir bebido en Kaunas.
El tercer nombre es Williams-Goss, el director que decidió el partido de Belgrado y que ya hizo daño al Barça la temporada pasada. Es un equipo que no se descompone cuando el marcador aprieta: sus tres partidos de esta Euroliga se han decidido por seis puntos o menos.
Los dos precedentes de la temporada pasada dejaron un patrón claro. En el Palau, el Zalgiris abrió el partido con un 0-9, llegó a mandar de 23 y tiró por encima del 50 %, mientras el Barça se quedó en el 36 %. En Kaunas, el duelo estuvo igualado hasta el último cuarto, cuando los lituanos rompieron el partido desde el triple.
Es decir, el Zalgiris castigó dos veces los momentos de desconexión azulgrana. Si el Barça quiere evitar el tercer tropiezo seguido ante este rival, tendrá que sostener la intensidad defensiva durante los cuarenta minutos y no conceder tiros cómodos desde el triple, el arma que rompió el partido de Kaunas.
El Barça llega con un dato a favor: todavía no ha perdido en casa esta temporada. El partido abre una serie de cuatro encuentros seguidos en el Palau en ocho días, con el Valencia Basket el domingo en la Liga Endesa y Maccabi y Olympiacos la semana que viene en la Euroliga.
Ganar el viernes dejaría al Barça con un 3-1 y hundiría al Zalgiris en un 1-3 que complicaría su arranque. Perder, en cambio, igualaría a los dos equipos y alargaría a tres la racha de derrotas ante un rival que se le ha atragantado.
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