Robinson, base del Barça: «Confía siempre en ti mismo»

El base del Barça abre su vida en una entrevista del club: casi dos meses en el hospital de niño, la NBA y sus cortes, el Breogán que le devolvió la alegría y el hijo que nacerá en Barcelona.

Justin Robinson iba a séptimo curso cuando una apendicitis se complicó en el quirófano y le dejó cerca de dos meses en el hospital, parte de ellos en la UCI. «Casi me cuesta la vida», recuerda el base del Barça en una entrevista con el club. De aquel niño de Manassas (Virginia) al jugador que ya ha decidido partidos con el Barça hay una frase que lo une todo, y es de su padre.

«Nunca dejes que nadie te robe la alegría, y confía y cree siempre en ti mismo». Robinson la llama la frase con la que vive. De sus padres sacó también otra regla: tratar a los demás como quiere que le traten a él. «Creo que me ha hecho la persona extrovertida, sonriente y alegre que soy», explica.

Iverson y la pista de casa

Empezó a botar un balón con cuatro años, en una casa con tres hermanos mayores que acabó siendo la pista del barrio. «Todo el mundo venía a jugar a casa. Mi hermano mayor y sus amigos me daban palizas, así que se trataba de superar eso», cuenta. Su modelo era Allen Iverson: «Todo lo que él hacía, lo hacía yo. Las trenzas, las mangas en el brazo, las mallas… Sabía que no iba a ser el más alto, pero él medía seis pies y era un gigante bajito». A los 13 años se marchó a Rockville (Maryland) para estudiar en un colegio privado y acercarse al siguiente nivel.

Del hospital salió con una manera de liderar: «Cada situación que he vivido me ha permitido ser el líder que soy de forma natural. En el baloncesto la metes o la fallas; fuera, no todo sale como quieres, pero hay que seguir adelante y saber que puedes superar la adversidad pase lo que pase».

La NBA, los cortes y «producción antes que ruido»

Robinson cuenta que pudo haber oído su nombre en el draft, pero eligió otro camino: los Washington Wizards le pusieron sobre la mesa tres años de contrato y cortó el proceso antes de tiempo porque ya sabía qué iba a firmar. Después llegaron cortes, traspasos y poca continuidad. «Pasar por los cortes me enseñó que mi historia es más grande que la NBA», resume.

De sentirse infravalorado desde el instituto nació su marca, «Production over hype» (producción antes que ruido). «El ruido sobre alguien siempre se puede superar, pero los números dentro de las líneas nunca se pueden batir», dice.

Australia, el Breogán y la alegría recuperada

En Australia se lesionó en su primer partido y se quedó sin temporada. «Estaba en la otra punta del mundo, sin amigos ni familia», recuerda. El trato del club le convenció de que su carrera no había terminado y de que podía ayudar al equipo sin botar el balón, así que se quedó allí.

La siguiente etapa fue en el Río Breogán, donde según el club jugó nueve partidos. «Me devolvió la alegría y el amor por el juego. Me dio paz de verdad», afirma. «Cambió el rumbo de mi carrera y de mi vida. Siempre les estaré agradecido». Después, según el club, pasó por el Trapani Shark italiano y por el Paris Basketball, con el que debutó en la Euroliga.

Barcelona, antes de fichar

Al terminar en Lugo, Robinson hizo un viaje por España y Barcelona fue la última parada: dos días que le bastaron para verse viviendo aquí «mucho tiempo». Ahora quiere conocer más la ciudad y la cultura catalana. «Lo que más me ha sorprendido es la variedad de la comida y lo buena que es», confiesa.

Del Barça dice: «Es la NBA fuera de la NBA. Formar parte de esto es monumental para mí». En dos meses ya ha firmado canastas decisivas, según recuerda el club: la que forzó la prórroga ante el Olympiacos y las que dieron las victorias ante el Anadolu Efes y el Maccabi. De dos de ellas dice: «Cuando metí esos dos tiros, oír cómo se levantaba la grada me dijo que había tomado la decisión correcta. Voy a cometer errores, no soy perfecto, pero quiero devolverle a la afición la energía que me da».

Un hijo que nacerá en Barcelona

Robinson y su pareja esperan un hijo para principios de 2027, según el club. «Perdí a mi padre en 2020. Mi objetivo es ser la mitad de lo que él fue para mí, porque fue fenomenal», dice. Le ilusiona que su hijo pueda decir que nació y creció en Barcelona: «Espero estar aquí mucho tiempo». Y lo compara con su oficio: «Como un partido de baloncesto, habrá altibajos, pero creo que voy a ganar en la vida como padre».

Qué viene ahora

El jueves 5 de noviembre, a las 19:45, el Barça visita al Hapoel Tel Aviv en Sofía en la décima jornada de la Euroliga (horarios de la jornada). Y el domingo 8, a las 12:00, recibe en el Palau al Río Breogán, en la jornada 7 de la Liga Endesa, el club que según Robinson le devolvió la alegría.

Fuente: FC Barcelona.

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Foto: FCBBasket
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